DESPERTAR

DespertarAunque no es un relato relacionado con la temática del blog, quiero publicarlo aquí. Ya que alguna vez he vivido esta situación al despertar y siempre me saca una sonrisa.

Abro los ojos y parpadeo somnolienta. Una tenue luz empieza a inundar la habitación. Los rayos se cuelan entre las rendijas de la persiana a medio bajar. Forman una serie de pequeños puntitos brillantes en la pared de enfrente. Por la zona que la persiana no llega a tapar, un haz de luz baña la habitación. Con ello arranca pequeños destellos ambarinos a nuestras sábanas. Mis ojos recorren rápidamente todo el espacio contenido entre las cuatro paredes. Te busco, mientras mis manos corretean ávidas sobre las sábanas esperando encontrar tu cuerpo.Me siento decepcionada cuando descubro que no estás pegadito a mí. Irritada, noto como una sensación desagradable que casi con seguridad es enfado, se empieza a extender por mi pecho. Todo porque te veo en la otra punta de la cama, dándome la espalda.

Se me escapa un bufido y me dan ganas de darme la vuelta y dejarte ahí solito, por abandonarme. Así que me vuelvo enfurruñada mientras recuerdo que cuando me dormí estaba pegada a ti. Como una lapa a las rocas, sin más espacio entre nosotros que el necesario. Osea, ninguno. ¡¿Por qué cuando me despierto hay un abismo entre los dos?! Vale, ya sé que no vas a estar toooooooda la noche achuchándome… pero, ¿era necesario mudarse al otro extremo?

Me giro de nuevo hacia ti con la intención de dedicarte una mirada fulminante; pero éstas ahí de espaldas, tapado sólo hasta la cintura. Tu piel morena, bañada por la suave luz, hace que no pueda evitar sonreír como una idiota. La ira contenida y los incipientes planes de venganza son sustituidos por las ganas de culebrear hacia ti; pegarme a tu espalda. Con un suspiro, y en vista de las nuevas emociones, decido posponer mis planes de venganza… ¿o no? -Ahora verás- pienso mientras te imagino unos segundos después, quejándote del calor de mi abrazo estrangulador.

Te miro con curiosidad para asegurarme de que sigues durmiendo como un bebé. Todo esto me parece algo así como un milagro; siempre te despiertas primero y nunca tengo la oportunidad de verte así, tan vulnerable. Mierda. Definitivamente abandono mi maquiavélico plan, no quiero despertarte… ¡Estás tan mono! Me deslizo sigilosa como un gatito a tu lado y te doy un suave beso en la espalda. Compruebo, como esperaba, que está fresquita.

Me acomodo detrás tuyo con una sonrisa de oreja a oreja, intentando no tocarte mucho para que no despiertes. Me quedo así unos segundos. –Uuuuf… Vale- El primer objetivo lo he cumplido: sigues durmiendo. El segundo, aún no. Comodidad 0. Vamos que tengo un brazo espachurrado entre tu cuerpo y el mio, que con seguridad voy a dejar de sentir. Mientras, el otro cuelga a lo largo de mi cuerpo en una posición incómoda –Y además… SIGUES MUY LEJOS-.

Me muerdo el labio, insegura. Quiero abrazarme a ti y no soltarte, para compensar tu abandono nocturno, pero no quiero despertarte. Un poquito incompatible. Bueno, yo creo que si me muevo rapidito y con seguridad, se acomodará de nuevo y seguirá durmiendo. Pienso sin tenerlas todas conmigo. Rápido e indoloro. Me incorporo sobre un codo casi sin respirar, todavía indecisa.

Tal y como estoy ahora puedo verte la cara de perfil, –Ay Dios, ¿cómo puedo perderme esto todas las mañanas?-. Me quedo embobada mirándote mientras me afianzo a la idea de que, definitivamente, tengo que coger la costumbre de despertarme antes que tú. Observo tu descansado rostro con detenimiento: tus pómulos, lisos y suaves; la curva de tu mandíbula, que aunque parece desprovista de pelo creo que pinchará como un puercoespín; tu barbilla, comestible; tus labios… –Oh Dios, tus labios, ¿te había dicho ya que son supergeniales y extremadamente mordisqueables?-.

-¡A ver Cris, céntrate! Se trataba de acurrucarse sin despertarlo-. Entonces deslizo un brazo por debajo, entre tu hombro y la almohada, en el hueco de tu cuello, y el otro entre tu brazo y tu costado, arropándote. Después pego mi pecho a tu espalda fresquita, y acomodo mis piernas entre las tuyas, calentitas. Durante el proceso solo te mueves un poco para acomodarte a mí, y quedamos encajados como las piezas de un puzzle. Es una pena que no puedas ver mi cara de placer en ese momento. Felicidad absoluta, esa es la definición.

Pero…-Oh, mierda– la funda de la almohada forma una arruga debajo de mi cara que me pone de los nervios, no puedo estar cómoda con eso ahí. Mi instinto me dice que lo estire YA, pero claro, para eso tengo que moverme y, por tanto, despertarte. Mi cara es un cuadro, poco más y me da un tic en el ojo. –¿Y ahora que hagooooo? Espera, espera, ya lo tengo- giro la cabeza hacia arriba y me arrimo más a ti, pegando mi mejilla a tu nuca –¡¡Perfecto!!- ahora la arruga queda en la parte de atrás de mi cabeza y entre tanto pelo ni la siento.

Bueno, CASI perfecto…al respirar, los pelos de tu nuca se mueven como los tentáculos de un pulpo y me hacen cosquillitas en la nariz, provocándome unos picores de la muerte. Así que me escurro unos centímetros hacia abajo, quedando mi mejilla apoyada al inicio de tu espalda suave, sin pelos cosquilleadores –¡Bien!-.

Se me escapan un par de besitos inocentes –Bueno, mejor paro que así sí que le voy a despertar-, pero no. Ahora ya no puedo parar. Es como cuando está preparada la mesa con toda la comida, pero aun queda gente por llegar y no puedes empezar a comer, que dices: venga, una patatita y ya. Todo el mundo sabe que es mentira. Una vez que empiezas te puede el vicio.

En este caso, el vicio de dar otro beso, y continuar con el siguiente, y el siguiente… dibujando un caminito a lo largo de tus hombros. Entonces, me pego más a ti anhelando tu calor, abrazándote más fuerte. Ahora mis besos se vuelven ansiosos y apremiantes. Es entonces cuando te despiertas. Lo sé porque has soltado un suspiro y oigo ligeramente tu respiración (cuando duermes no se oye, más bien parece que te has muerto). Doy un respingo y abro los ojos como platos, sorprendida y… arrepentida, recordando de pronto que mi intención era… esto… ¿dejarte dormir? Sí, claro, eso era.

Me asomo despacito por encima de tu hombro, preparando mi mejor cara de inocencia: ojos muy abiertos, cejas ligeramente inclinadas hacia abajo, media sonrisa de arrepentimiento… quizás así puedas pensar que te he despertado sin querer. Bueno, a ver, en verdad ha sido sin querer, no era mi intención, solo que… eras un bocadito muy apetecible y no he podido evitar cogerlo. Vale, tampoco he hecho mucho para contenerme, tengo que reconocerlo. Dejémoslo en que ha sido sin querer, queriendo.

Pese a mi devaneo mental, tu sólo me has mirado de reojo, medio grogui, con una sonrisa de lo más dulce que ha hecho que me derrita. Aún así, mi mente no puede evitar soltar un victorioso ¡Hurra! ante tu ignorancia de mi pecado. Mientras, mi esmerada fachada de ternerito degollado se derrumba para dejar paso a una sonrisa deslumbrante en respuesta a la tuya. Te giras un poco hacia mí, ahora más despierto, y aprovecho para robarte un beso (¡el que me faltaba antes!). Mis labios tocan los tuyos con dulzura, y poco a poco ese beso tierno y lento se vuelve mas apasionado. Al separarnos, tu mirada se cruza con la mía y me parece ver algo más que la dulzura de antes. Entonces, se te escapa esa media sonrisa pícara que me vuelve loca y encuentras en mi mirada la respuesta que buscas.

-Creo que empezamos a entendernos. Puede que despertarlo no haya sido tan mala idea– pienso mientras me inclino de nuevo hacia tus dulces labios.

C.M. Freire

No os olvidéis de comentar. Muchas gracias por estar ahí y nos vemos en las sombras.
(Si queréis incluirlo en algún lugar o extracto, por favor, citad el blog y autora original)

2 reflexiones sobre “DESPERTAR

  1. Me ha gustado, pero para mi gusto es demasiado empalagoso XD. Prefiero las historias de miedo, suspense y fantasía que se te dan mejor.

    1. Este relato, como ya pone en el título y al final de mismo, no es mio. Es de una amiga, como colaboración con el blog, que lo escribió y me pareció genial. Pues yo misma he vivido esta escena. Gracias por tu opinión, a ver si la semana que viene ya cuelgo un nuevo relato. 😉

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