NO HAY ÉTICA NI OPORTUNIDADES

LaboratorioNo hay escrúpulos. No hay ética. Y no hay moral. Y debido a ello no hay oportunidades para nuevas mentes, nuevos pensadores y nuevos puestos. No. No los hay.

Me acabo de hacer eco de un artículo de hace unos días, públicado por el periódico El País con el título El hombre que destapó el mayor escándalo de la ciencia española, de algo que todo el mundo sabe que viene pasando desde siempre. Los granes problemas de la ciencia: su imparcialidad y su verdad absoluta, que en absoluto son tales.

La ciencia avanza poco a poco, paso a paso. Últimamente tal vez a pasos agigantados, es cierto, pero pasos que llevan su recorrido y que vienen precedidos de trabajo y esfuerzo. MUCHO trabajo y esfuerzo por parte de un gran equipo, sea de la rama que sea.

Pero la gente, los grandes científicos, no lo ven así. Creen que el trabajo es únicamente suyo. Que solo cuentan ellos y su nombre, su renombre. No ven que sin el equipo que tienen detrás, nada podrían haber hecho nunca.

Pero no quiero irme por las ramas como hago siempre, si aguien quiere que profundicemos en el tema que no dude en decírmelo en los comentarios. Este artículo en específico denuncia el falseamiento de datos de ínole médico por parte de una investigadora de prestigio, de renombre. Una investigadora (Susana González) que ha falsificado resultados, que ha mentido a comités y a personas que confiaban en avances que ella (y su equipo) llevasen a cabo para SALVAR VIDAS. Todo para conseguir ayudas, tanto a nivel nacional como europeo, para seguir en su puesto.

Y es aquí donde mi cociencia se divide.

Por un lado entiendo a Susana. Entiendo su afán recaudatorio, pues por desgracia es la única forma de vivir en este mundo de la investigación, al menos aquí en España. Las becas, ayudas, donaciones, etc., son la única forma que muchos investigadores tienen de llevar una vida digna. Pongo un ejemplo para que entendais la cuestión. Una cajera del Mercaona llega a su trabajo y está allí 8 horas diarias, 5 o 6 días a la semana y sabe que a final de mes va a cobrar su sueldo. No debe preocuparse de nada más. A parte de su trabajo no tiene que preocuparse de dónde va a sacar el dinero para comer al mes siguiente.

Eso no pasa. En cambio, con los investigadores es diferente. En gran medida en este país dependen de proyectos, becas, ayudas o donaciones que ellos mismos deben buscarse. O, si las ayudas son ya concedidas, deben atenerse a un periodo de presentación de resultados. Cosa que hay muchas veces que es difícil o imporsible. Es decir, a parte de hacer su trabajo, también deben buscarse la fuente de ingresos que les permitirá hacerlo. Vamos, como un autónomo, pero sin serlo. A su vez también entiendo las ganas de ganar prestigio y fama. Ese subidón, saber que hay algo publicado a tu nombre, esa importancia que los medios y las universidades te dan, se puede asemejar bastante a una droga: la fama. Sabiendo de antemano que este renombre te traerá más contratos y oportunidades.

Y por otro lado estoy indignada. Indignada porque ya hace tiempo que sé que esto funciona así. Falseamiento y ocultación de datos y que los datos brutos casi nunca se cedan. Hace años que es así y no tiene pinta de que el asunto vaya a cambiar. Si un científico de renombre afirma algo, esto se toma inmediatamente por cierto y si alguien con menos rango lo pone en duda, lo tachan de mentiroso, idealista, oveja descarriada. He visto discusiones de varios científicos de mi área que opinaban cosas diferentes respecto al MISMO tema y no llegar a ponerse de acuerdo.

En lugar de trabajar juntos para resover la duda y dar conocimiento a la humanidad, cada uno se dispersaba y hacía cualquier cosa por apoyar su hipótesis. Y no por el hecho del propio conocimiento, sino por todo lo social y mediático que conlleva. Es como si yo ahora mismo pusiese en duda algo que el gran Jose Luis Arsuaga hubiese dicho. Por mucho que yo tuviese razón (o no) nadie me tendría en cuenta ni me prestaría atención. ¿Por qué? Simple: por que él es el científico de renombre y él está en posesion de la verdad absoluta. Casi nadie lo discutiría. Probablemente ni yo misma y acabaría convenciéndome de que había cometido un error en mis cálculos.

Por eso hay que profundizar. Hay que invetigar, invertir en los nuevos científicos. No dejar que se cree un monopolio único alrededor de la ciencia, porque eso solo lleva a la destrucción de la misma. Los casos de fraude se deben penar. Susana González en este caso ni se ha retractado ni a perdido su trabajo, como sí que ha pasado con Antonio Herrera Merchán, el chico que la denunció. ¿Por qué? Lanzo la pregunta aúnque ya todos sabemos la respuesta.

Antonio Herrera Merchán tardará en volver a conseguir un trabajo de investigador (si lo consigue, que le deseo desde aquí lo mejor), en cambio Susana no ha perdido su puesto en la Universidad, a pesar de que le han sido retirados varios artículos que se ha demostrado que falseó. Este chico tendrá siempre detrás de si el estigma o la mancha de esta denuncia. En cualquier equipo nuevo en el que trabaje todos estarán preocupados por si los denunciará. Pero es que debe ser así. Si las cosas no se hacen bien, hay que cambiarlas. ¿No es así como avanza la sociedad? ¿No es así como avanza desde siempre la ciencia y la tecnología? He ahí el verdadero problema.

Hace siglos la ciencia luchaba contra la iglésia, el misticismo, las ideas impuestas, las pseudociencia, contra el «PORQUE SÍ» de obispos, curas y demás. La ciencia luchaba por la verdad, el avance y la apertura de la mente de la gente. Actualmente la ciencia lucha contra si misma. Actualmente es CIENCIA vs. CIENCIA. A ver qué país, qué gruppo o qué científico puede más. Y esto no puede seguir así. O nos enfocamos todos en el mismo camino, en el del avance, o nos explotarán los resultados en la cara.

Es una pena ver que cosas así ocurren y que buenos científicos como Susana González se ven reducidas a esto. Es un tema sumamente delicado. No digo que esté a favor de lo que esta científica ha hecho. Me parece inético, pero siempre hay que ver las dos caras de la moneda.

Ainhoa Pastor Sempere

No os olvidéis de comentar. Muchas gracias por estar ahí y nos vemos en las sombras.
(Si queréis incluirlo en algún lugar o extracto, por favor, citad el blog y autora original)

2 reflexiones sobre “NO HAY ÉTICA NI OPORTUNIDADES

  1. Es el trauma hispano de siempre. En este país de pícaros y pillastres, quien logra éxito es respetado, incluso cuando se le pilla haciendo trampas. Cojamos un periódico cualquiera y leamos las noticias, no hace falta más. En cambio, el honrado, el que cumpli y, por lo tanto, está en su derecho a exigir de los demás idéntico cumplimiento, es vilipendiado, señalado con el dedo y estigmatizado para siempre. «¿Quién se habrá creído? ¡Lo hace por envidia, para desprestigiar al superior, para robarle su sitio!»
    He leído que esa es la diferencia entre las sociedades (occidentales, claro) de tradición católica frente a las protestantes. Y puede que haya algo de cierto, de la apariencia frente al esfuerzo, de la posición social frente al hacerse uno mismo.
    En cualquier caso, expones otra de nuestras vergüenzas a dos niveles: lo mal que funciona el corrupto mundo académico-investigador y cómo el corporativismo cobarde estigmatiza a quien hace lo correcto. ¡Así nos va!

    1. Opino igual. No sé en las sociedades que comentas cómo funciona la cosa, pero aquí en España es de agárrate y no te menees. Anda que no he visto veces a Doctores en investigación aprovecharse del trabajo de sus suboridnaos y tratarlos como poco más que escoria. Y los resutaos que estos obtuviesen siempre iban en favor del profesor/doctor de turno. Hay algunos que son excelentísimas personas e investigadores…pero hay otros que dejan muchísimo que desear.

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