ALGO DE PAZ ESPIRITUAL

Paz espiritualLos errores, las palabras, las actitudes…los cambios. Nuevos retos que afrontar y sentirse como una recién nacida cada vez que se inicia algo nuevo. Aunque creo que es algo normal. Me imagino que todos pasaremos por ello de una forma u otra.

Nueva gente, nuevos caracteres a los que acostumbrarte y sentirte en el último escalafón, pero aún así valorada. Hay cosas que valen la pena.

Nos vamos dando cuenta de que las cosas van pasando, van cambiando y todos con ellas. Gente que se va, vuelve o se queda. Algunos porque internamente tú lo querías, otros por circunstancias externas…o no tanto. Es difícil controlar este tipo de cosas. De hecho, normalmente no se puede. Cosas que poco a poco avanzan, permanecen estables o se estancan. Sea por los motivos que sea…pero cosas al fin y al cabo.

Hay que intentar (que no digo saber, porque saber las cosas con antelación es complicado) adaptarse a todo…o al menos intentarlo…ya que, aún a nuestro pesar, día a día las cosas van cambiando.

Libros en la playa, paseos por el campo, rodar con las ruedas nuevas de una bicicleta, disfrutar de nuevos sabores, música a tope…por suerte hay cosas muy simples de las cuales me estoy dando cuenta. Por suerte aún no soy demasiado mayor.

Todos tenemos defectos, yo siempre me he considerado una de las personas con mayor número de ellos. Y hay gente que lo corrobora. Algunos de los cuales, a su vez, tampoco son capaces de reconocer sus propios fallos. Nadie es perfecto…y en ello radica la gracia de ser humano.

Somos una especie destructiva, pero también creadora. Liberal, pero a la vez enclaustrada en costumbres antiguas. Nos gusta considerarnos el mayor logro de la evolución, el escalafón más alto en la escala evolutiva…pero no sabemos lo equivocados que estamos. Y gran parte de nosotros solo descubrimos eso cuando ya es muy tarde, cuando ya somos muy mayores y, en peor medida, lo descubriremos cuando al final destruyamos el mundo.

Sí, es cierto, nuestra especie se caracteriza por los cambios: continuos, sin freno y sin fin. Eso nos hace lo que somos. Y el que no se adapte o, peor, no quiera que los demás cambien, por miedo o por puro egoísmo, se queda estancado.

Reír, viajar, volar (aunque sea metafóricamente) y disfrutar de las grandes y pequeñas cosas que se nos ofrecen. Salir lejos, quedarse en casa, ¿qué más da?, pero con libertad y con ganas.

Siempre he sido de la opinión que la opresión no es buena. Al final acaba explotando por donde menos nos lo esperamos. Y se ha demostrado a lo largo de la historia en múltiples ocasiones…¿por qué no iba entonces a demostrarse a pequeña escala? Y lo hace.

Esto es una reflexión que no va por nadie…y va por todos. Una reflexión que creo que se puede aplicar a múltiples caso (concretos o no) y a la vez a ninguno. Como ya dije, este blog será para mis relatos e historias…pero también para mis pensamientos.

Si queréis participar o aportar algo, no dudéis en hacerlo. Siempre es bienvenida una nueva visión de las cosas.

Ainhoa Pastor Sempere

No os olvidéis de comentar. Muchas gracias por estar ahí y nos vemos en las sombras.
(Si queréis incluirlo en algún lugar o extracto, por favor, citad el blog y autora original)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.