UN TARRO LLENO DE GALLETAS

tarro galletasEste no es un reto al uso. Fue un ejercicio para un examen de inglés de la academia que me resultó tan curioso que yo misma me reté a escribir algo decente con él.

Un tarro, una vasija o un pequeño baúl. Recipientes idóneos para guardar todo tipo de cosas, que pueden sorprenderte. Incluso, pueden llevarte al pasado. O, tal vez, quién sabe, horrorizarte hasta el extremo. ¿Te atreves a mirar dentro? 

Ayer encontré una llave antigua y oxidada en la parte de detrás de uno de los armarios de mi cocina. Pegada con cinta de carrocero, colgaba allí sola, como perdida en una inmensidad absoluta para ella. Al parecer, había sido olvidada durante años. Aquel era uno de esos armarios voluminosos que nunca mueves a no ser que te mudes. O, peor, que tengas termitas. Por suerte, no es el caso; simplemente me he mudado. Aunque, de todas formas las termitas aquí no tienen futuro alguno; pues el frío invernal se encarga de ellas.

La llave, pequeña y de color plateado llamó mi atención desde el primer momento. Con florituras en la parte de arriba y unos dientes irregulares y gastados, parecía de esas llaves que su dueño debía llevar siempre consigo. A pesar del diminuto tamaño, emanaba importancia, como si el secreto que guardaba fuese legendario.

La cogí con cuidado, pues con tantos trastos alrededor, si se caía la perdería. La miré detenidamente y, casi de repente, supe dónde encajaría. En esta casa solo teníamos algo tan antiguo como aquella llave; tan misterioso y a la vez tan olvidado que cuando uno pasaba por delante no le daba la mayor importancia, pero su esencia seguía allí: un tarro de aluminio, grande, forrado de rojo y con la serigrafía Cookies grabado en él. Era un recipiente casi tan viejo como yo, pues en mis 37 años siempre había tenido presente ese gigante en mi cocina, descansando en la balda más alta de la estantería de las especias.

Mi madre siempre lo había llevado consigo y mi padre toda la vida me dijo que debía cuidar de él, aunque nunca supe por qué.  Siempre había pensado que eran galletas lo que me esperaba allí dentro, pero por mucho que intenté abrirlo esos años, había sido imposible; siempre tenía el candado echado. Nunca pensé en forzarlo, pues aquella manipulación sería muy obvia y sabía que el castigo sería terrible, ya que mis padres a pesar de ser unas bellísimas personas, no destacaban por su misericordia.

A mi madre se la llevó el cáncer hacía cinco años y mi padre siempre llevó consigo su recuerdo y aquel tarro. Y ahora que él también había fallecido, cambiar de casa y de aires era lo mejor. Me encontraba, por lo tanto, envuelta en un caos de muebles a medio desmontar, polvo y ruidos continuos. Organizarlo todo para trasladarme estaba siendo una pesadilla. Pero ahora por fin podría saber qué escondía aquel recipiente.

La llave pesaba poco en mi mano y se adaptaba a la perfección entre mis dedos, como si hubiese estado esperándome todo ese tiempo. Acerqué la escalera y alcancé el tarro estirándome un poco; no recordaba que estuviese tan alto. Se alzó una nubecilla de polvo que me hizo estornudar y casi perder el equilibro. Bajé tan rápido como pude y me senté en el suelo. Me encontraba mareada.

La llave parecía tener vida propia, como si se moviese nerviosa entre mis dedos, pero es que yo no estaba segura de lo que iba a hacer. Algo me decía que era mejor dejarlo estar, pero antes de darme cuenta ya estaba abriendo el candado, que saltó con un leve chasquido. La tapa se abrió con un insignificante chirrido metálico y un vapor de algo antiguo salió flotando. Definitivamente, no eran galletas lo que había en su interior.

Ainhoa Pastor Sempere

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Muchas gracias por estar ahí y nos vemos en las sombras.
(Si queréis incluirlo en algún lugar o extracto, por favor, citad el blog y autora original)

16 reflexiones sobre “UN TARRO LLENO DE GALLETAS

  1. Ainhoa no nos dejes con esta intriga!!

    Quiero aprovechar para decirte que me encanta como escribes, sigue así! a ver si nos vemos prontito ya 😀

  2. Hay que pagar para leer la continuación? XD
    Muy interesante! No creo que pueda reconciliar el sueño hasta saber que había en el interior xD

    1. En general no pido que se me pague, pero si te hace ilusión acepto donativos. Jajajaj
      Gracias. Continuaré la historia. 😉

    1. Jajaja. De acuerdo. Para la semana próxima intentaré tener el desenlace…o la segunda parte. quien sabe a dónde nos llevará esto. XD

    1. Jajaja. Gracias. Parece que os va gustando. A ver qué os parece la segunda part…cuando la cuegue.
      Igual os hago esperar un poco.

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